sábado, 5 de enero de 2008

Los huevos que traen la fertilidad y la abundancia

Los huevos de las serpientes eran utilizados desde la antigüedad como amuletos de la buena suerte.
Si un huevo tiene dos yemas traerá buena suerte a la persona que lo rompa y lo descubra.
La costumbre de pintar huevos cocidos en la Pascua de Resurrección existe en países tan distintos como Rusia, Alemania, Inglaterra, Grecia e Italia; en esta ocasión simbolizan la vida que se renueva en primavera.
El huevo ha sido considerado en épocas antiguas entre los celtas, griegos, egipcios, hindúes, chinos o japoneses, el mismo germen de la creación del universo.
Los huevos se relacionan bien con la primavera y la fertilidad porque, a medida que el frío disminuye y el día se hace cada vez más largo, las aves terminan la muda y están más ponedoras.
Por el hecho de que se consideraba el huevo como el principio básico de la vida, su presencia en los ritos funerarios equivalía a una promesa de eternidad espiritual, de allí la costumbre de depositar huevos en las tumbas, que se remonta a épocas prehistóricas, y que se encuentra prácticamente en toda el área Mediterránea. En todas estas zonas de la Tierra en primavera se practicaron durante siglos ritos en honor a la Madre-Tierra, celebraciones paganas que perseguían a ultranza el milagro de la fecundidad. En este período, en el que se rendía culto a las grandes deidades femeninas como Isis egipcia, Astarté fenicia, Afrodita griega, Venus romana, Tania cartaginesa, etc., todas diosas de la fertilidad, el huevo, germen de la vida, se había vinculado a la renovación periódica de la naturaleza. Más tarde, los cristianos lo convirtieron en el emblema de la Pascua, asociando la idea de la resurrección de Cristo al antiguo concepto del eterno retorno. Quedan evidentes en todas las tradiciones pascuales las relaciones con los antiguos ritos paganos, cuando el huevo se conectaba a la génesis del mundo y al inicio del nuevo ciclo biológico.
En varias zonas de Europa (España, Alemania, norte de Italia, y muchos más), existe aún la antigua costumbre de que las parejas de enamorados ingieran los pasteles pascuales, y los huevos en proximidad de una fuente de agua, (también símbolo de fertilidad). Muchas veces este rito va asociado a otro en que, las mujeres, rompen la cáscara de los huevos duros golpeando la frente de sus acompañantes masculinos.

Bizcocho esponjoso de huevos

Ingredientes:

250 g de azúcar
100 g de harina
75 g de Maizena (almidón de maíz)
50 g de mantequilla
8 huevos
piel rallada de medio limón
una pizca de sal
vainilla en polvo (un sobrecito)
azúcar en polvo para decorar

En un recipiente capiente, metálico o de cristal que aguante el calor, batir los huevos junto con el azúcar, la piel de limón rallada y una pizca de sal. Colocar el recipiente encima de una olla con agua en ligera ebullición y continuar trabajando con la batidora hasta formar una crema espumosa y compacta, tres veces del tamaño original. A este punto tamizar la harina con la Maizena y la vainilla, y echarla poco a poco en los huevos batidos —no se debe batir esta vez con la batidora eléctrica, si no mezclar de abajo hacia arriba, delicadamente con las manos o una espátula—.
Se pone la mezcla en un molde y se hornea durante 25/30 minutos a 175º/180º de temperatura (controlar que esté bien dorado y cocido antes de sacarlo del horno).
El bizcocho, una vez frío, se puede tomar simplemente con una espolvoreada de azúcar en polvo, o abrir y rellenar al gusto con chocolate, mermelada o crema de mantequilla.

CONTINUACIÓN DE LAS RECETAS DE LA SUERTE

2 comentarios:

Anónimo dijo...

que preciosas tus historias!!! es como si estuvieramos al lado de una chimenea contandolas y luego nos fueramos a una gran cocina a preparar la receta, y despues... a la mesa de madera al lado de una ventana donde entra el sol.
tu blog es gratificante para el alma
GRACIAS Y BESOS
luz

Carmela Miceli dijo...

Luz,
tus comentarios son muy gratificantes. Muy amable de verdad.

Te mando un beso.

Carmela.