San Juan Bautista vivió en el desierto del valle meridional del Jordán en absoluta soledad, convencido que la contrición y el ascetismo eran indispensables para emprender el camino espiritual y penetrar en los misterios del mundo. Se cree que este santo profundizó en los misterios ocultos hasta llegar a ser un verdadero mago, con grandes poderes otorgados por el mismo Dios. Su fiesta se celebra en la noche más corta del año, que con el tiempo se ha trasormado en una especial noche mágica, en la que se practican innumerables hechizos para asegura el amor y el éxito.En Italia y España se cree que durante esta señalada noche el Santo baja a la Tierra y bendice la vegetación, las piedras, las aguas y todos los seres vivos.
En Cataluña se celebra San Juan con hogueras en las calles principales y con fiestas llamadas verbenas cuyo origen se debe a la recolección de hierbas aromáticas: verbena, valeriana y trébol, que eran benéficas si se cortaban esa noche. Se lanzan fuegos artificiales y se come la famosa coca de fruta escarchada y de piñones. En otras partes de España se come, ya al amanecer, chocolate con churros.
Coca de San Joan
Ingredientes:
½ kg de harina
80 g de azúcar
50 g de mantequilla
3 huevos
10 g de sal
piel rallada de un limón
50 g de levadura de cerveza
fruta confitada : naranja, melón, cerezas, etc..
leche y agua que admite la masa
una cucharada de leche condensada
Colocar la harina en forma de volcan encima de la mesa. Añadir en el centro el azúcar, los huevos ligeramente batidos, la piel de limón rallada, la mantequilla ablandada y la leche condensada.
Mezclar con los dedos de las manos, después añadir, poco a poco, agua o leche y amasar hasta que se forme una pasta homogénea. Dejar fermentar unos 20-30 minutos.
A continuación, colocar la masa en una placa de horno untada de mantequilla y extenderla con 1 cm de espesor, dándole forma ovalada. Decorar la superficie con la fruta confitada cortada en trozos y dejar fermentar otra vez unos 30-40 minutos.
Espolvorear con azúcar la superficie de la coca y cocinarla al horno a 180ºC de temperatura, hasta que se presente hinchada y dorada.
Esta misma coca se puede hacer con piñones, mazapán, o rellenar con crema o cabello de ángel.
Algunos pueblos de la Península Ibérica utilizan determinadas ramas de árboles para preparar amuletos que ayuentan el “mal de ojo” y las brujas. Ramas de abetos, laurel o helecho macho, colocados en puertas y ventanas, se consideran poderosos talismanes. Durante la noche, la gente se apresura a recoger hierbas llenas de poderes mágicos: plantas, hojas, flores y frutos, que después de recolectadas y tratadas, auyentarán los malos espíritus y traerán buena suerte durante el resto del año.
En la antigua Grecia se dedicaban las fiestas del solsticio de verano al dios Apolo, que representaba al sol. Los griegos creían que Apolo, conocido por su gran hermosura, subía cada día al cielo en su carruaje tirado por caballos blancos alados hasta llegar al centro de la bóveda celestial. Con este importante acto cotidiano daba paso a la luz y calor necesarios a todos los seres vivientes de la Tierra y alejaba los monstruos destructores de las tinieblas.
Como he dicho, cocinar con poco tiempo no quiere decir renunciar a lo que más nos gusta, y si un día deseamos completar la comida con un buen postre no hay motivo para renunciar a ello. Es evidente que en el mercado existen postres preparados, deliciosos y sanos, y podemos echar mano de ellos en cualquier momento: yogures con fruta, flanes y natillas, muses, helados, etc. Pero si un día tenemos ya listo el almuerzo o la cena y podemos dedicar unos minutos a la preparación de un postre especial, vale la pena intentar elaborar algo fácil y diferente.
La cocina rápida está hecha de breves cocciones: carnes, pescados y verduras cocinadas a la plancha, al horno, al vapor o salteadas en un wok; tratamiento este último que también podemos dar a piezas grandes si las cortamos en taquitos, tiritas, o filetes delgados, de forma que necesiten así menos tiempo de cocción. También podemos rebozar las carnes, pescados y verduras para freírlos después en aceite caliente.
Seguimos con la lista de comidas rápidas dando un tercer lugar a los “carpaccio”, tipo de preparación de carnes o pescados —actualmente muy de moda en los mejores restaurantes— que viene de la tradición culinaria italiana.
En el ranking de las comidas rápidas, después de las ensaladas, podríamos poner, sin duda, el pescado y marisco por necesitar de breves cocciones y, a veces, sólo de una sabrosa marinada. Es recomendable acompañar este alimento con verduras cocidas, ensaladas, arroz, pasta, pan, o patatitas, para tener un menú completo y saciante. Se puede cocinar al horno, en papillote, a la plancha, al vapor, salteado con verduras en un wok, rebozado, en buñuelos.
Para tener siempre en casa la oportunidad de prepararnos óptimos y refrescantes platos de ensaladas, nutritivas y a menudo plato único, debemos comprar varias hortalizas frescas: lechugas, canónigos, rúcula, hojas tiernas de espinacas, col, calabacines tiernos, zanahorias, cebolletas tiernas, pepinos, pimientos, apio, tomates, etc.. Es aconsejable tener a mano frutos secos como nueces, almendras, cacahuetes. Semillas de sésamo tostadas y latitas de atún, carnes o salmón. Algún tipo de embutido y quesos. Huevos, mejor si ya cocidos. Yerbas —frescas o secas— para aderezar como albahaca, orégano, hierbas de Provenza, menta, y especias dulce y picante si gustan. Frutas como limones o limas, aguacates, manzanas, piña y más fruta de temporada. Y, para acabar, un buen aceite de oliva, sal, el tipo de vinagre que más guste, mayonesa, salsa de soja.